Entrevista a REVIVÍA en el economista.

En la entrevista hablamos sobre las inversiones en los pueblos y la despoblación.

Viviendas vacías en pueblos donde sí hacen falta viviendas

Aquí está una de las grandes contradicciones de la vivienda rural.

En muchos pueblos hay casas cerradas, antiguas o directamente abandonadas. Al mismo tiempo, encontrar una vivienda en alquiler puede ser prácticamente imposible.

Por eso empiezan a aparecer proyectos que buscan comprar o recuperar esas viviendas, rehabilitarlas y volver a ponerlas en uso, principalmente mediante alquiler asequible.

La idea es sencilla: aprovechar un parque inmobiliario que ya existe en lugar de dejar que siga deteriorándose.

¿Es rentable invertir en vivienda rural?

Según recoge elEconomista, ya existen emprendedores y vehículos de inversión social que están entrando en este mercado buscando combinar impacto social con rentabilidades que pueden llegar aproximadamente al 3%

Evidentemente, no estamos hablando de las rentabilidades que muchas veces se buscan en inversiones puramente especulativas.

Aquí el atractivo puede estar en comprar más barato, rehabilitar, obtener una renta razonable y, al mismo tiempo, generar vivienda para poder atraer familias a los pueblos y que no pierdan los servicios.

Pero una casa barata no siempre es una oportunidad

Este es probablemente el punto más importante.

Que una vivienda cueste 20.000, 30.000 o 40.000 euros no significa automáticamente que sea una buena inversión.

Hay que saber cuánto cuesta realmente rehabilitarla, si existe demanda de alquiler, qué servicios tiene el pueblo, qué población hay alrededor y si existe actividad económica suficiente para que una familia pueda vivir allí de forma estable.

De hecho, entre los principales obstáculos que señala el artículo aparecen precisamente la burocracia para rehabilitar, la dificultad para localizar a los propietarios de viviendas abandonadas y la falta de servicios e infraestructuras en algunos municipios.

No todos los pueblos son igual de atractivos para vivir.

Tiene mucho más sentido buscar municipios próximos a zonas con actividad económica, áreas metropolitanas, corredores industriales, destinos turísticos o pueblos con todos los servicios donde exista una demanda real de vivienda.

Porque repoblar no consiste simplemente en llevar personas a un pueblo. Consiste en conseguir que puedan quedarse y seguir atrayendo.

Del problema a la oportunidad

Durante años hemos hablado de la vivienda vacía rural únicamente como una consecuencia de la despoblación. Quizá también deberíamos empezar a verla como parte de la solución.

Si conseguimos movilizar viviendas cerradas, rehabilitarlas y ponerlas en alquiler a precios razonables, podemos generar vivienda asequible para familias y, al mismo tiempo, una inversión sostenible para quienes estén dispuestos a mirar más allá de las grandes ciudades y rentabilidades.

El problema no es que no haya casas. El problema es conseguir que vuelvan a estar disponibles para vivir en ellas.

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