El Gobierno ha presentado Casa 47, la nueva entidad estatal de vivienda que aspira a convertirse en un servicio público esencial. Su misión será gestionar un gran parque público de alquiler asequible.
El nombre hace referencia al artículo 47 de la Constitución, que reconoce el derecho a una vivienda digna.
Pero llega después de quince años en los que en España hemos gastado miles de millones rescatando a la bancay absorbiendo activos tóxicos.
Vamos a analizar cómo hemos llegado hasta aquí.
Cómo empezó realmente el problema de la vivienda:
El colapso inmobiliario de 2008 dejó a muchas entidades financieras al borde de la quiebra. Habían concedido hipotecas difíciles de cobrar y créditos a promotoras que nunca se devolverían.
Salvamos a los bancos:
El Estado intervino con ayudas que superaron los 60.000 millones, según el banco de España
Es dinero que no se recuperará: forma parte de la deuda pública y figura como pérdida para el contribuyente.
Se crea la Sareb:
En paralelo se creó el banco malo que “compró” a las entidades bancarias, los créditos fallidos a promotores, promociones sin terminar, obras paralizadas y viviendas embargadas.
No con dinero real, sino mediante bonos garantizados por el Estado, otros 50.781 millones de euros en activos.
La Sareb adquirió esos activos con bonos avalados por el Estado: lo que implicaba que si la sociedad no lograba venderlos por el valor esperado, la pérdida final recaería en las cuentas públicas.
Y eso fue exactamente lo que ocurrió. Así que el Estado asumió el coste.
El origen de los activos tóxicos que se pagaron con dinero público:
Bankia, Catalunya Banc, Novagalicia, Banco de Valencia, BMN, CEISS, Liberbank y Caja3, habían recibido ayudas públicas para evitar su quiebra.
Entre los activos traspasados había de todo: algunas procedían de familias que habían perdido su casa, pero la mayoría correspondía a promociones enteras o a obra nueva no vendida de promotores quebrados.
Tras el rescate, muchos de estos bancos no devolvieron las ayudas y el Estado no recuperó ni una fracción relevante del dinero invertido.

SEPES entra en escena y hereda el mayor paquete de vivienda pública en décadas
Tras años de mal vender y abandono de activos, el Gobierno decidió en 2025 traspasar a SEPES (la anterior entidad pública de suelo) unas 40.000 viviendas procedentes de la Sareb y 2.400 suelos.
El objetivo declarado es convertir ese patrimonio, en un parque estable de alquiler asequible.
Ahora el SEPES se transforma en Casa 47.
Qué es Casa 47 y cómo funcionará
Casa 47 nace como una empresa pública de vivienda: Gestionará el parque actual, promoverá nuevas promociones, rehabilitará edificios, movilizará suelo y coordinará proyectos en todo el país.
El Gobierno creará fórmulas jurídicas que impidan su venta o desprotección.
Alquileres asequibles estables y precios vinculados a los ingresos
Casa 47 ofrecerá contratos de alquiler de larga duración, con un máximo de hasta 75 años por contrato, mediante prórrogas renovables cada 14 años. El objetivo es proporcionar seguridad a las familias y evitar la rotación forzada.
El precio será asequible y vinculado a los ingresos. La ministra Isabel Rodríguez explicó que ningún hogar debería destinar más del 30 % de sus ingresos al alquiler.
Las viviendas se dirigirán a hogares con ingresos de entre 2 y 7,5 veces el IPREM, que abarcan a cerca del 60 % de la población.
Por debajo de ese nivel seguirá estando la vivienda social tradicional; por encima, el mercado libre.
Un parque público de viviendas que crecerá
Además de los activos heredados de la SAREB, Casa 47 sumará suelo de distintos ministerios como Defensa, Interior o Hacienda.
También se ha anunciado una oferta pública de 100 millones para comprar viviendas ya construidas y destinarlas directamente al alquiler asequible.
Casa 47: ¿Tarde y mal, o tarde y decente?
Que llega más de 10 años tarde ya lo dijimos.
Ahora deberá demostrar que puede gestionar mejor ese patrimonio, generar vivienda estable a largo plazo y evitar que el país vuelva a repetir ciclos de especulación, rescates y pérdidas públicas.
La pregunta ahora no es solo si llega tarde. Es si llega a tiempo para cambiar un sistema que durante años ha dificultado el acceso a una vivienda asequible.